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Si solo te quedas con una idea de esta guía, que sea esta: las dos técnicas de estudio con más respaldo científico son ponerte a prueba y repasar de forma espaciada. Releer y subrayar, que es lo que hace la mayoría de los estudiantes, ayudan mucho menos de lo que parece.
Aquí tienes qué dice la investigación, cómo aplicarlo al temario de Guardia Civil y cómo sacarle partido el día del examen, con la fórmula de corrección de la convocatoria. Los datos de los estudios llevan su fuente al final.
Qué técnicas de estudio funcionan, según la investigación
En 2013, un equipo de psicólogos dirigido por John Dunlosky revisó a fondo la investigación sobre diez técnicas de estudio y las clasificó según su utilidad. Es una de las revisiones más citadas sobre el tema:
| Utilidad | Técnicas |
|---|---|
| Alta | Ponerte a prueba (test, preguntas, recordar sin mirar) · Repaso espaciado |
| Moderada | Preguntarte el porqué · Explicarte lo que lees · Mezclar temas al practicar |
| Baja | Resumir · Subrayar · Palabra clave mnemotécnica · Imágenes mentales para textos · Releer |
«Baja» no quiere decir «inútil». Quiere decir que solo ayudan en algunas condiciones o que las pruebas a su favor son flojas o poco constantes. Más abajo verás cuándo sí tienen sentido.
1. Ponte a prueba desde el primer día
En un experimento clásico, Henry Roediger y Jeffrey Karpicke pusieron a 180 universitarios a aprender un texto de tres formas distintas, con sesiones de 5 minutos. En las pruebas tenían que escribir todo lo que recordaban, sin que nadie les corrigiera. Los resultados, en porcentaje de ideas que recordaban:
| Cómo estudiaron | A los 5 minutos | A la semana |
|---|---|---|
| 4 sesiones de estudio | 83 % | 40 % |
| 3 sesiones de estudio y 1 prueba de recuerdo | 78 % | 56 % |
| 1 sesión de estudio y 3 pruebas de recuerdo | 71 % | 61 % |
Releer gana a los cinco minutos y pierde a la semana. Y lo más llamativo: el grupo que solo estudió, sin ponerse a prueba, era el que más seguro estaba de que lo recordaría. Releer da sensación de dominio, pero esa sensación engaña.
Cómo aplicarlo al temario:
- Al terminar un apartado, cierra el libro y escribe todo lo que recuerdes. Luego compara y marca lo que se te ha escapado.
- Haz test del tema el mismo día que lo estudias, no cuando «ya te lo sepas».
- Lee la explicación de cada pregunta que falles: así sabes por qué la correcta es la correcta y no repites el error.
- Repite solo las preguntas que fallaste hasta que dejes de fallarlas.
- Para datos sueltos (plazos, órganos, artículos), las flashcards son un test de bolsillo.
2. Repasa de forma espaciada, no todo seguido
Ya en 1885 el psicólogo alemán Hermann Ebbinghaus midió, experimentando consigo mismo, cómo olvidamos lo aprendido: muy deprisa al principio y más despacio después. Es la llamada curva del olvido. La investigación posterior ha confirmado que repartir los repasos en el tiempo deja un recuerdo más duradero que hacer los mismos repasos de golpe.
¿Cuánto hay que dejar entre repasos? Un estudio con más de 1.350 personas (Cepeda y colaboradores, 2008), que aprendieron datos sueltos y los repasaron una vez, encontró que el mejor intervalo depende de cuándo vayas a necesitar lo aprendido. Para una prueba a una semana, lo mejor era repasar al cabo de uno a tres días; para una prueba a un año, el intervalo óptimo era mucho mayor en días, aunque más pequeño en proporción (en torno al 5-10 % del tiempo que quedaba).
Cómo aplicarlo: no hay un calendario exacto que salga de los estudios, pero una pauta práctica es repasar cada tema a la semana de estudiarlo, después a las dos o tres semanas y luego aproximadamente una vez al mes hasta el examen. No es una cifra mágica: lo importante es que ningún tema pase meses sin volver a verse.
3. Mezcla temas cuando practiques
En el examen las preguntas no llegan ordenadas por temas. Practicar mezclando materias (lo que los investigadores llaman práctica entrelazada) obliga a identificar primero de qué va cada pregunta, igual que el día del examen. Las pruebas a su favor aún son limitadas, pero el principio encaja con el examen. Cuando ya hayas visto varios temas, alterna los test por tema con test mezclados.
4. Entiende antes de memorizar
Dos técnicas de utilidad moderada que encajan muy bien con las leyes:
- Preguntarte el porqué: ¿por qué este plazo y no otro? ¿Por qué decide este órgano? Lo que entiendes se une a lo que ya sabes y se recuerda mejor.
- Explicarte lo que lees: después de cada artículo, cuéntatelo con tus palabras (o explícaselo a un compañero). Si no puedes, todavía no lo has entendido.
Una revisión posterior (Weinstein, Madan y Sumeracki, 2018) recoge seis estrategias que, según sus autores, tienen un respaldo sólido: las tres que ya has visto (ponerte a prueba, espaciar los repasos y mezclar temas, aunque esta última con menos pruebas), preguntarte el porqué y el cómo de las cosas, y dos más que te sirven para el temario:
- Ejemplos concretos: una idea abstracta se entiende y se recuerda mejor con un caso concreto. Para cada figura o concepto jurídico, piensa en una situación real en la que se aplique. Si puedes, busca dos y fíjate en qué tienen en común.
- Palabras y dibujos juntos: acompaña el texto de un esquema, una línea de tiempo o un dibujo sencillo. Las imágenes se recuerdan mejor que las palabras solas. No es lo mismo que imaginarte la escena, que en la tabla de arriba sale con utilidad baja: aquí se trata de dibujar o mirar algo real junto al texto.
Si el bloque jurídico es lo que más te cuesta, tienes más ideas en cómo estudiar leyes en la oposición a Guardia Civil.
5. Apuntes, esquemas y subrayado: herramientas, no el estudio
Subrayar y resumir salen con utilidad baja porque, en los estudios, subrayar no mejora el resultado de forma constante y resumir solo ayuda en ciertas condiciones. Úsalos como paso previo para ponerte a prueba, no como el estudio en sí:
- Subraya poco y solo después de una primera lectura completa, para no marcar media página. Tienes un método detallado en el arte del subrayado.
- Método Cornell para tus apuntes. Divide la hoja en tres partes:
- una columna ancha para las notas;
- una estrecha a la izquierda para preguntas o palabras clave;
- un resumen breve abajo.
- Esquemas para ver la estructura de una ley (títulos, capítulos, órganos). Hazlos de memoria y compáralos con el texto.
6. Mnemotecnia: para datos concretos, no para todo el temario
Las reglas mnemotécnicas sirven para listas cerradas y datos que no tienen lógica propia: enumeraciones, plazos, cifras. Algunas de las más usadas:
- Acrónimos: las iniciales de una lista forman una palabra fácil de recordar.
- Historia encadenada: un relato breve que une los términos en el orden en que necesitas recordarlos.
- Método de los lugares: colocas cada dato en un punto de un recorrido que conoces bien. Lo explicamos paso a paso en el método loci.
Tienen un límite: ayudan a recordar el dato, no a entenderlo. Úsalas como apoyo de las técnicas 1 y 2, no en su lugar.
7. Organiza el tiempo y protege la concentración
- Bloques con pausa. El método Pomodoro, creado por Francesco Cirillo, consiste en estos pasos:
- 25 minutos de trabajo en una sola tarea;
- 5 minutos de descanso;
- tras cuatro bloques, un descanso más largo, de 15 a 30 minutos.
- El móvil, fuera de la mesa. Aunque esté en silencio, si lo tienes a la vista o vibra, te va a distraer.
- Un sitio fijo y ordenado, con buena luz y una silla que no te obligue a encorvarte. Si en casa hay ruido, aquí tienes cómo concentrarte con ruido.
- Un plan semanal realista: qué temas toca estudiar, cuáles repasar y cuándo hacer test. Planificar de más y no cumplir desmotiva más que planificar menos y cumplirlo.
- Si estudiar se te hace cuesta arriba, hay ideas para hacerlo más llevadero en cómo hacer que estudiar sea divertido.
8. Duerme y muévete: también es estudiar
El sueño consolida lo aprendido durante el día: la revisión de Susanne Diekelmann y Jan Born (2010) recoge las pruebas de que dormir después de aprender ayuda a fijar los recuerdos. Por eso, recortar horas de sueño para estudiar más, sobre todo en las semanas previas al examen, es un mal negocio.
El ejercicio físico también suma. La revisión de Charles Hillman, Kirk Erickson y Arthur Kramer (2008) recoge estudios en personas y animales que muestran que el ejercicio aeróbico puede mejorar varios aspectos de la cognición. En esta oposición tienes además las pruebas físicas, así que entrenar te sirve dos veces: mejor no dejarlo para el final.
Los juegos de «entrenar el cerebro», en cambio, no son un atajo. Un equipo de siete investigadores dirigido por Daniel Simons (2016) revisó los estudios que las propias empresas de estos programas citan como prueba: hay muchas pruebas de que mejoras en el juego que practicas, menos de que mejores en tareas parecidas y pocas de que mejores en tareas distintas o en el día a día. El tiempo rinde más haciendo test del temario.
9. El día del examen: usa la fórmula a tu favor
La convocatoria de 2026 (BOE-A-2026-9982) fija cómo se corrige la prueba de conocimientos:
- 100 preguntas tipo test y 5 de reserva;
- 4 opciones por pregunta y una sola respuesta válida (si varias te parecen correctas, hay que marcar la más completa);
- los errores penalizan y las preguntas en blanco no.
La puntuación se calcula así:
Puntuación = (Y / T) × (A − E / (N − 1))
A son los aciertos, E los errores, N las opciones de cada pregunta, T el número de preguntas e Y la puntuación máxima. En conocimientos, Y y T valen 100 y N vale 4, así que cada error resta un tercio de acierto, y hace falta un mínimo de 50 puntos. La misma penalización se aplica en inglés y en psicotécnicos, que también tienen cuatro opciones.
De esa fórmula salen tres reglas prácticas:
| Situación ante una pregunta | Qué ganas de media si contestas | Qué hacer |
|---|---|---|
| No tienes ni idea (4 opciones posibles) | 0 (lo que ganas acertando lo pierdes fallando) | Da igual de media: déjala en blanco y no arriesgues |
| Descartas con seguridad una opción | +0,11 aciertos | Compensa contestar |
| Dudas solo entre dos | +0,33 aciertos | Contesta |
Todo esto vale si las opciones que descartas son de verdad falsas: si descartas mal, el cálculo cambia.
¿Cambiar una respuesta al repasar? Se suele decir que hay que quedarse con la primera intuición, pero la investigación dice lo contrario. Justin Kruger y su equipo (2005) analizaron exámenes reales de universitarios y confirmaron lo que ya mostraba la investigación anterior: la mayoría de los cambios son de una respuesta incorrecta a la correcta, y quien cambia suele mejorar su nota. Si al releer encuentras un motivo concreto para cambiarla, cámbiala.
Y recuerda que los 140 minutos son para todo el bloque: ortografía, gramática, conocimientos e inglés, seguidos. Ensaya ese reparto del tiempo con simulacros completos antes del día real. Cuando hagas uno, puedes ver qué nota te daría con la calculadora de nota de la oposición, y practicar con los exámenes oficiales de Guardia Civil.
Cómo lo aplicamos en Gesinpol
El campus del curso online de Guardia Civil está pensado para estudiar así:
- un banco de 98.663 preguntas distintas, con la respuesta explicada;
- test a la carta por materias y dificultad, para ponerte a prueba desde el primer día;
- test de errores, que repite solo lo que has fallado;
- test aleatorios para el repaso diario;
- simulacros cronometrados con el formato y los tiempos reales del examen;
- Mi Plan, un planificador que reparte el temario según las horas reales que tienes y se reorganiza solo si un día no puedes estudiar.
Si estás empezando, te ayudará leer antes cómo preparar las oposiciones a Guardia Civil.
Fuentes
- Dunlosky, J., Rawson, K. A., Marsh, E. J., Nathan, M. J. y Willingham, D. T. (2013). Improving Students’ Learning With Effective Learning Techniques: Promising Directions From Cognitive and Educational Psychology. Psychological Science in the Public Interest, 14(1), 4-58.
- Roediger, H. L. y Karpicke, J. D. (2006). Test-Enhanced Learning: Taking Memory Tests Improves Long-Term Retention. Psychological Science, 17(3), 249-255.
- Ebbinghaus, H. (1885). Über das Gedächtnis. Leipzig: Duncker & Humblot.
- Cepeda, N. J., Vul, E., Rohrer, D., Wixted, J. T. y Pashler, H. (2008). Spacing Effects in Learning: A Temporal Ridgeline of Optimal Retention. Psychological Science, 19(11), 1095-1102.
- Diekelmann, S. y Born, J. (2010). The memory function of sleep. Nature Reviews Neuroscience, 11(2), 114-126.
- Weinstein, Y., Madan, C. R. y Sumeracki, M. A. (2018). Teaching the science of learning. Cognitive Research: Principles and Implications, 3, artículo 2.
- Hillman, C. H., Erickson, K. I. y Kramer, A. F. (2008). Be smart, exercise your heart: exercise effects on brain and cognition. Nature Reviews Neuroscience, 9(1), 58-65.
- Simons, D. J., Boot, W. R., Charness, N., Gathercole, S. E., Chabris, C. F., Hambrick, D. Z. y Stine-Morrow, E. A. L. (2016). Do “Brain-Training” Programs Work? Psychological Science in the Public Interest, 17(3), 103-186.
- Kruger, J., Wirtz, D. y Miller, D. T. (2005). Counterfactual Thinking and the First Instinct Fallacy. Journal of Personality and Social Psychology, 88(5), 725-735.
- Resolución 160/38243/2026, de 5 de mayo, de la Dirección General de la Guardia Civil (convocatoria de ingreso en la Escala de Cabos y Guardias). BOE núm. 112, de 8 de mayo de 2026, bases 6.1.1, 6.1.2, 7.3, 7.6 y 7.7.





